Urge en México, y en Michoacán en particular, programas sociales que, además de impulsar mejores condiciones de vida, permitan reconstruir el tejido social, que está profundamente desgarrado por la pobreza, el modelo económico y la inseguridad, afirmó Roberto Pantoja Arzola.

De acuerdo con el presidente del Comité Ejecutivo Estatal del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), los actuales programas impulsados por los Gobiernos Federal y Estatal han demostrado su fracaso. No sólo son ineficientes; además han tenido un uso electoral, por lo que se transforman en instrumentos clientelistas.

En ese sentido, Pantoja Arzola afirmó que los programas sociales deben enfocarse en la integración de las comunidades, el desarrollo de economías solidarias y en la corrección de los factores que generan la pobreza.

“Si el gobierno Federal eliminara, en este momento, programas como Prospera, la pobreza alimentaria en el país se dispararía, lo que demuestra que se ha generado una fuerte dependencia, de una parte importante de la población con menores recursos, hacia el programa y que las mediciones del problema son inexactas”, dijo.

El dirigente político retomó los resultados de un estudio elaborado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, una agrupación de organizaciones de la sociedad civil, los cuales señalan que ante la falta de una Política Social del Estado que coordine los esfuerzos y los recursos destinados al desarrollo social.

“De acuerdo con el estudio, señaló, sólo en 2016 había 127 programas sociales, a los cuales se les destinaba 946 mil 405 millones 90 mil pesos. Pero todo ese dinero se pulverizó, de manera que su efectividad fue muy limitada, con un porcentaje de menor impacto”.

Pero, además, la organización evalúa todos los programas, y en una escala del 0 al 10 obtienen, en conjunto, una calificación del 6.3, mientras que 52 de los programas la obtienen reprobatoria; simplemente no han funcionado, dijo.

Más aún, dijo, el 81.6 por ciento de los programas sociales, que reciben, en su conjunto, el 60.4 por ciento de los recursos para desarrollo social, son profundamente opacos, es decir, no se les puede dar seguimiento. Ni siquiera tienen una línea clara, por lo cual no pueden resolver el problema para lo que fueron creados.

En el caso de Michoacán, explicó, en la evaluación que hace la organización, sus programas sociales resultaron reprobados con 4.5. Es decir, que en la entidad no hay una política social efectiva, participativa y abierta.

Por ello, Pantoja Arzola urgió al gobierno de Silvano Aureoles a revisar la actual política social, a fin de resolver los graves problemas de desgarramiento del tejido social y, por supuesto, de la pobreza. Dicha política deberá ser, además, transparente y participativa.

Los esfuerzos, consideró, se deben dirigir a la cohesión social, al desarrollo de economías sociales, solidarias y comunitarias y, sobre todo, a permitir que las comunidades, las localidades y los barrios aprovechen su capacidad de cambio para transformar su entorno.

Michoacán, recordó, es uno de los estados con menor índice de Desarrollo Humano, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y en eso tiene que ver la falta de políticas sociales efectivas.

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