Ciudad de México, 2 de octubre de 2018.- Hoy recordamos a los jóvenes que lucharon por las libertades; honraremos su memoria luchando todos los días por un país con justicia y sin represión. Por ello, jamás se dará la orden a las Fuerzas Armadas ni a las corporaciones policiacas de reprimir al pueblo mexicano.

Tales fueron las ideas centrales expresadas por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, al encabezar la guardia de honor por las y los estudiantes caídos hace 50 años en la Plaza de las Tres Culturas, a manos de fuerzas del Estado.

En el acto estuvo presente la jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, así como integrantes del próximo gabinete federal. Al pie del monolito erigido en honor a las víctimas de la represión de 1968, López Obrador inició su mensaje con las siguientes palabras:

“Estamos en esta plaza histórica de Tlatelolco recordando el Movimiento Estudiantil del 68 y recordando también a los jóvenes que en ese entonces lucharon por las libertades, por un México con justicia, por un México sin autoritarismo. No quiero extenderme mucho en mi intervención, porque esta ceremonia es, más que nada, una ofrenda a los estudiantes que perdieron la vida, a sus familiares, a quienes sobrevivieron y siguen luchando, como entonces, por la justicia, por la libertad, por la democracia.”

Asimismo, el próximo Ejecutivo federal señaló que la presente generación vive una etapa nueva que no debe olvidar el legado del Movimiento Estudiantil de 1968, que es la búsqueda de justicia:

“En esta nueva etapa que nos corresponde llevar a cabo, en esta nueva etapa de la vida pública de México vamos a honrar la memoria de los jóvenes estudiantes del 68 y la mejor manera de hacerlo, de homenajearlos, de honrar su memoria es actuando con humanismo, sin represión, luchando todos los días para que México sea un país con justica, que se garantice a todo el puedo el derecho a un salario justo, el derecho al trabajo, a la educación, el derecho a la salud; todos los satisfactores básicos para que no se padezca en nuestro país”.

El presidente electo subrayó que lo sucedido hace cinco décadas en la Plaza de las Tres Culturas deja una importante responsabilidad al Estado. Por ello, desde su próxima investidura como presidente, no se repetirán hechos que atenten contra las libertades:

“Y también, sobre todo, garantizar que nunca, jamás, se utilice la fuerza para resolver conflictos, diferencias, protestas sociales. Ese es el juramento que nosotros hacemos: No hacer uso de la fuerza, no reprimir al pueblo.

“Ustedes saben que el presidente de México es, al mismo tiempo, jefe del Estado, jefe de gobierno y comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Por eso puedo decir aquí en Tlatelolco, por eso empeño mi palabra de que nunca, jamás, daré la orden a las Fuerzas Armadas, a la Marina, al Ejército, a ninguna corporación policiaca para reprimir al pueblo de México. No va a haber autoritarismo.”

“Vamos a buscar la paz y la tranquilidad atendiendo las causas que han originado los problemas de inseguridad y de violencia. Siempre he pensado que no se puede enfrentar la violencia con la violencia, que no se puede apagar el fuego con el fuego; no se puede enfrentar el mal con el mal. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia.”

Finalmente, López Obrador se dirigió a las y los líderes del movimiento presentes en el acto: “Eso era lo que yo quería expresar aquí, en esta Plaza de las Tres Culturas. Abrazar con mucho afecto a los dirigentes del 68 y a sus familiares que nos acompañan”.

Posteriormente, AMLO presentó al historiador, escritor, activista de izquierda y defensor de derechos humanos, Paco Ignacio Taibo II, de quien dijo:

“Y qué mejor que en representación de los que estamos aquí, si les parece, que escuchemos a Paco Ignacio Taibo II. Que exprese lo que siente en este momento. Él es de los que más ha estudiado, es el que más ha investigado sobre este hecho histórico que marcó la vida pública de nuestro país”.

Palabras del escritor Paco Ignacio Taibo II

La memoria es canija, en este país tiene un poder y una fuerza inmensos. Estamos recordando a los compañeros caídos, a los presos, a los heridos, a los defenestrados, a los perseguidos.

Pero también hay una memoria gozosa y festiva. Estamos recordando 123 días de la huelga general del Movimiento Estudiantil. 400 mil estudiantes movilizados para abrir la puerta de un país con libertades democráticas.

Frente al autoritarismo brutal del gobierno de Díaz Ordaz, que jamás fue capaz de entablar ni el mínimo puente de diálogo con los estudiantes; que respondió una y otra vez con mecanismos represivos, persecuciones, el Movimiento Estudiantil mantuvo la honra de este país y abrió la puerta.

Y de alguna manera, los que hoy aquí estamos somos herederos, orgullosos herederos del movimiento del 68. Y quisiera decir cosas muy rápidas, muy breves porque la emoción siempre lo conmueve a uno. No es gratuito, son 50 años que te pesan encima de las espaldas.

Y quisiera decir que uno siempre está guiado por esta imagen del loco de Francisco Zarco cuando dijo: “La libertad de expresión no se pide, se ejerce”. Y esta es la puerta que se ha abierto.

En el 68, Díaz Ordaz desde Los Pinos ordenaba asesinar. Hoy, el futuro presidente de la república está aquí, hablando, sin mayores parafernalias ni distancias. Están cambiando los tiempos. Y los tiempos exigen que el cambio tenga una profundidad lo más grande posible. Demasiados años de agravios, abusos, mentiras, doble lenguaje, neoliberalismo ramplón, continua represión. Y hay que recordar: en este país todavía quedan presos políticos. Hay 400 presos políticos hoy en México y urge poner sobre la mesa la idea de una ley de amnistía. Fue la demanda del 58 y sigue siendo hoy la demanda: Libertad a los presos políticos. Campesinos, maestros, indígenas en la cárcel por haber ejercido su derecho a la disidencia social.

Hoy como en 68, hay cuentas pendientes. Hay asesinos y represores que están en la calle y que tienen sobre sus espaldas la desaparición de los muchachos de Ayotzinapa, lo que pasó en Nochixtlán, y la lista es interminable. Y hoy, como en 68, seguimos pidiendo justicia.

No perdamos de vista que conmemorar el movimiento del 68 es mantener la continuidad de una lucha profunda por las libertades democráticas de este país.

Y viva esta memoria doble, luctuosa y gozosa que hoy nos reúne en esta plaza. Muchas gracias.

 

Monumento a los caídos

Fue inaugurado el 2 de octubre de 1993 en conmemoración del 25 aniversario de la masacre. Incluye la siguiente inscripción:

… Adelante!!

A los compañeros caídos el 2 de octubre de 1968 en esta plaza

Cuitláhuac Gallegos Bañuelos, 19 años. Ana María Maximiliana Mendoza, 19 años. Gilberto Reynoso Ortiz, 21 años. Antonio Solórzano Gaona, 47 años. Agustina Matus de Campos, 60 años. Cecilio León Torres, 27 años. Ana María Teuscher Kruger, 19 años. Jorge Ramírez Gómez, 59 años. Carlos Beltrán Maciel, 27 años. Miguel Baranda Salas, 18 años. Juan Rojas Luna (). Leonardo Pérez González, 29 años. José Ignacio Caballero González, 36 años. Luis Gómez Ortega, 20 años. Jaime Pintado Gil, 18 años. Guillermo Rivera Torres, 15 años. Reynaldo Monzalvo Soto, 68 años. Cornelio Benigno Caballero Garduño, 15 años. Fernando Hernández Chantre, 20 años. Rosalino Martín Villanueva (¿)…

Y muchos otros compañeros cuyos nombres y edades aún no conocemos.

¿Quién? ¿quiénes? Nadie. Al día siguiente nadie.

La plaza amaneció barrida;

Los periódicos dieron como noticia

principal el estado del tiempo.

Y en la televisión, en el radio, en el cine

No hubo ningún cambio en el programa.

Ningún anuncio intercalado

Ni un minuto de silencio en el banquete

(Pues prosiguió el banquete)”.

Rosario Castellanos. Memorial de Tlatelolco

Plaza de las Tres Culturas, 2 de octubre de 1993

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